4 de marzo de 2018

PORQUE LLORAS MAMA




¿Por que lloras mamá?, le pregunto un niñito a su madre.

Porque soy mujer, le contesto la mujer.

Pero yo no entiendo.


Su madre se inclino hacia el y abrazándolo le dijo, y nunca lo entenderás.


Más tarde el niñito le pregunto a su padre: Por qué mamá llora a veces sin ninguna razón?


Todas las mujeres lloran siempre sin ninguna razón.


Era todo lo que el padre le podía contestar.


El pequeño niño creció y se convirtió en todo un hombre preguntándose todavía por qué era que las mujeres lloraban.


Un día el niño convertido en hombre se arrodillo y le pregunto a Dios:


¿Por qué lloran tan fácilmente las mujeres? y Dios le dijo:


"Cuando hice a la mujer tenia que ser algo especial.

Hice sus hombros suficientemente fuertes como para cargar el peso del mundo entero, pero a su vez, lo suficientemente suave para confortar a quién lo necesite.


Le di una inmensa fuerza interior para que pudiera soportar el dolor de dar a luz y hasta el rechazo que muchas veces proviene de sus propios hijos.


Le di una dureza que le permite seguir adelante y cuidar a su familia, a pesar de las enfermedades y la fatiga, y sin quejarse aun cuando otros se rinden.


Le di la sensibilidad para amar a un niño bajo cualquier circunstancia, aún cuando su niño la haya lastimado mucho.


Esa misma sensibilidad que hace que cualquier tristeza, llanto o dolor del niño desaparezca y que le hace compartir las ansiedades y miedos de la adolescencia, e incluso de la edad madura...


Le di sabiduría para saber que un buen esposo nunca lastimaría a su esposa y a veces le pongo pruebas para medir su fuerza y su determinación para mantenerse a su lado, a pesar de todo.


Le di lágrimas de las reales que brotan de ella exclusivamente cuando su ser necesita expresarse más allá de las palabras.


Esa es su única debilidad...lagrimas que piden perdón por los errores y la dureza del corazón de la humanidad".


-Le doy gracias a Dios por haber creado a la mujer.


Desconozco al autor

1 de febrero de 2018

EL ELEFANTE ENCADENADO




Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. 

También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante. 

Durante la función, la enrome bestia hacia despliegue de su tamaño, peso y fuerza descomunal... pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas clavada a una pequeña estaca clavada en el suelo. 

Sin embargo, la estaca era solo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. 

Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir.

El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye? 

Cuando tenía 5 o 6 años yo todavía creía en la sabiduría de los grandes. 

Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio del elefante. 

Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. 

Hice entonces la pregunta obvia: -Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. 

Con el tiempo me olvide del misterio del elefante y la estaca... y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.

Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: 

El elefante del circo no se escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde muy, muy pequeño. 

Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró, sudó, tratando de soltarse. 

Y a pesar de todo su esfuerzo, no pudo.

La estaca era ciertamente muy fuerte para él.

 Juraría que se durmió agotado, y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía... 

Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino. 

Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no se escapa porque cree -pobre- que NO PUEDE. 

Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer. 

Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. 

Jamás... jamás... intentó poner a prueba su fuerza otra vez...  


Jorge Bucay

26 de enero de 2018

LA FELICIDAD

En cierta ocasión se reunieron todos los dioses y decidieron crear al hombre y la mujer; planearon hacerlo a su imagen y semejanza, entonces uno de ellos dijo:

"Esperen, si los vamos a hacer a nuestra imagen y semejanza ,van a tener un cuerpo igual al nuestro, fuerza e inteligencia igual a la nuestra, debemos pensar en algo que los diferencie de nosotros, de no ser así, estaríamos creando nuevos dioses. 

Debemos quitarles algo, pero, ¿Qué les quitamos?"

Después de mucho pensar uno de ellos dijo: "Ah!! ya se!

Vamos a quitarles la felicidad, pero el problema va a ser donde esconderla?

Para que no la encuentren jamás".

Propuso el primero:

"Vamos a esconderla en la cima del monte mas alto del mundo"; a lo que inmediatamente repuso otro: "no, recuerda que les dimos fuerza, alguna vez alguien subirá, y la encontrara, y si la encuentra uno, ya todos sabrán donde esta".

Otro dijo: "Escondámosla en un planeta lejano a la Tierra".

Y le dijeron: "No, recuerda que les dimos inteligencia, y un día alguien construirá una nave en la que pueda viajar a otros planetas y la descubrirán, y entonces todos tendrán felicidad y serán iguales a Nosotros ".

El ultimo de ellos, era un Dios que había permanecido en silencio escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demás dioses, analizó en silencio cada una de ellas y entonces rompió el silencio y dijo:

"Creo saber donde ponerla para que realmente nunca la encuentren"; todos voltearon asombrados y preguntaron al unísono: " Dónde? ".

"La esconderemos dentro de ellos mismos, estarán tan ocupados buscándola fuera, que nunca la encontraran".

Todos estuvieron de acuerdo, y desde entonces ha sido así, el hombre se pasa la vida buscando la felicidad sin saber que la trae consigo.





Desconozco al autor.