17 de mayo de 2013

VIDA DESPUÉS DE LA VIDA





En algún momento un médico determinará que mi corazón ha dejado de funcionar y que en verdad mi vida se ha terminado.

Cuando esto suceda, no traten de revivirme artificialmente por medio de aparatos, y donde quiera que me encuentre no lo llamen "mi lecho de muerte".

Llámenlo "mi lecho de vida " y dejen que mi cuerpo vaya de allí a ayudar a que otros gocen de una vida plena.

Den mi vista a alguien que nunca haya visto un amanecer la cara de un bebé o el amor en los ojos de una mujer.

Den mi corazón a alguien a quien el suyo no le haya causado más que interminables días de dolor.

Den mi sangre a algún adolescente rescatado de entre las ruinas de un automóvil accidentado, para que pueda vivir y llegar a gozar del juego de sus nietos.

Den mis riñones a quien dependa de una máquina para seguir existiendo semana tras semana.

Tomen mis huesos, todos mis músculos y todas y cada una de las fibras y nervios de mi cuerpo y encuentren la manera de hacer caminar a un niño lisiado.

Exploren cada rincón de mi cerebro. Si fuera necesario tomen todas las células para que algún día un niño pueda gritar con la emoción del deporte y una niña sorda pueda oír el sonido de la lluvia contra los cristales de la ventana.

Cremen lo que quede de mí y echen mis cenizas a los cuatro vientos, para ayudar a que crezcan las flores.

Y si tienen la necesidad de enterrar algo, les dejo mis defectos, mis debilidades y todos mis perjuicios contra mis semejantes.

Mi alma dénsela a Dios.

Y si por casualidad alguien quiere recordarme, hágalo con una buena palabra o acción hacia quien lo necesite. 

Si hacen lo que les pido, viviré eternamente.

Desconozco al autor.

10 de mayo de 2013

AMOR VERDADERO





Un famoso maestro se encontró frente a un grupo de jóvenes que estaban en contra del matrimonio.

Los muchachos argumentaban que el romanticismo constituye el verdadero sustento de las parejas y que es preferible acabar con la relación cuando este se apaga, en lugar de entrar a la hueca monotonía del matrimonio.

El maestro les dijo que respetaba su opinión, pero les relató lo siguiente:

"Mis padres vivieron 55 años casados. 
Una mañana mi mamá bajaba las escaleras para prepararle a papá el desayuno y sufrió un infarto. 
Cayó. 
Mi padre la alcanzo, la levantó como pudo y casi a rastras la subió a la camioneta. 
A toda velocidad, rebasando, sin respetar los altos, condujo hasta el hospital. 
Cuando llegó, por desgracia, ya había fallecido. 
Durante el sepelio, mi padre no habló, su mirada estaba perdida. 
Casi no lloró. 
Esa noche sus hijos nos reunimos con él. 
En un ambiente de dolor y nostalgia recordamos hermosas anécdotas. 
Él pidió a mi hermano teólogo que le dijera donde estaría mamá en ese momento. 
Mi hermano comenzó a hablar de la vida después de la muerte, conjeturó como y donde estaría ella. 
Mi padre escuchaba con gran atención. 
De pronto pidió: "llévenme al cementerio". 
"Papá" -respondimos-, "son las 11 de la noche, ¡no podemos ir al cementerio ahora!" 
Alzó la voz y con una mirada vidriosa dijo: 
"No discutan conmigo por favor, no discutan con el hombre que acaba de perder a la que fue su esposa por 55 años". 
Se produjo un momento de respetuoso silencio. 
No discutimos más. 
Fuimos al cementerio, pedimos permiso al velador, con una linterna llegamos a la lápida. 
Mi padre la acarició, lloró y nos dijo a sus hijos que veíamos la escena conmovidos:
 "Fueron 55 buenos años,¿saben?
Nadie puede hablar del amor verdadero si no tiene idea de lo que es compartir la vida con una mujer así". Hizo una pausa y se limpio la cara. 
"Ella y yo estuvimos juntos en aquella crisis, el cambio de empleo", continuó, "hicimos el equipaje cuando vendimos la casa y nos mudamos de ciudad, compartimos la alegría de ver a nuestros hijos terminar sus carreras, lloramos uno al lado del otro a partida de seres queridos, rezamos juntos en la sala de espera de algunos hospitales, nos apoyamos en el dolor, nos abrazamos en cada Navidad, y perdonamos nuestros errores... 

Hijos, ahora se ha ido y estoy contento, ¿saben por qué? 
Porque se fue antes que yo, no tuvo que vivir la agonía y el dolor de enterrarme, de quedarse sola después de mi partida. 
Seré yo quien pase por eso, y le doy gracias a Dios. 
La amo tanto que no me hubiera gustado que sufriera... ".

Cuando mi padre termino de hablar, mis hermanos y yo teníamos el rostro empapado de lagrimas. 
Lo abrazamos y él nos consoló:
 "Todo esta bien hijos, podemos irnos a casa; ha sido un buen día". 

Esa noche entendí lo que es el verdadero amor. 
Dista mucho del romanticismo, no tiene que ver demasiado con el erotismo, mas bien se vincula al trabajo y al cuidado que se profesan dos personas realmente comprometidas."

Cuando el maestro terminó de hablar, los jóvenes universitarios no pudieron debatirle, ese tipo de amor era algo que no conocían.

Desconozco el autor.